domingo, 9 de marzo de 2014

¿POR QUÉ HAY TANTOS TULIPANES EN HOLANDA?


Los tulipanes llegaron a Europa a finales del siglo XVI y pronto comenzaron a convertirse en piezas de coleccionistas en los Países Bajos, cuya economía iba viento en popa gracias a los negocios y al éxito de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. 

Concretamente, los cultivados en Holanda estaban afectados por un virus que les proporcionaba una variada gama cromática, lo que aumentaba su exotismo y obviamente su precio. En 1623 un solo bulbo podía llegar a costar 1,000 florines, cuando los ingresos medios anuales eran de 150. Durante la década de 1630, muchos holandeses invirtieron enormes sumas de dinero en esta flor, porque pensaron que nuna se devaluaría su precio. Los beneficios llegaron a superar el 450% de la inversión inicial.

El mercado de tulipanes se disparó, lo que dio lugar a una inquietante burbuja económica, la primera de la  en la historia. Además, en 1636 se declaró una epidemia de peste bubónica que se cobró muchas vidas en Holanda y dejó sin mano de obra a los viveros. Aquel desastre incrementó los precios en el mercado, lo que no fue un obstáculo para que los compradores se endeudarán aún más y siguieran adquiriendo flores. La tulipomanía fue de tal calibre que la gente compra bulbos virtuales en catálogos de ventas diseñados para incautos de toda clase social.

A principios de 1637, los especuladores más avispados intuyeron que el mercado se iba a desinflar, de modo que decidieron vender sus preciados tulipanes. Aquellas primeras ventas contagiaron rápidamente al mercado, lo que provocó el pánico en el país. Los que no reaccionaron a tiempo se encontraron con bulbos que habían comprado a precio de oro y que ya no podían vender. Como en posteriores burbujas financieras, la explosión de la del tulipán arruinó a muchos holandeses e hizo ricos a los pocos que vendieron momentos antes de producirse el crack. A pesar del desastre que causaron, hoy los tulipanes siguen siendo uno de los símbolos de Holanda.

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